Ingredientes:

1 lechuga romana.
1 bote de corazones de alcachofas.
1 tomate.
3 piparras.
Aceite de oliva.
Sal.
Vinagre de Jerez.
Reducción de vinagre de Módena.
2 o 3 dientes de ajo negro.
8 o 10 avellanas tostadas.
Lavamos y troceamos la lechuga romana como más nos guste y la colocamos, a modo de lecho, en la bandeja donde vayamos a servirla.

Lavamos y pelamos el tomate. Lo cortamos en gajos y lo vamos poniendo sobre la lechuga.

Escurrimos las alcachofitas del aceite o el líquido de gobierno en el que vengan y las colocamos  también sobre la lechuga. Es muy importante la calidad de las alcachofas en este plato, son las reinas de esta ensalada así que elegid un buen producto para poder disfrutar al consumirlo sin tener que extraer durezas en cada bocado.

Para hacer el aliño ponemos en un cuenco las piparras cortaditas, el vinagre de jerez al gusto, un buen chorro de aceite de oliva y reservamos. Recuerda que hay que aliñar la ensalada en el último momento pues, desde que lo hagas, empieza a perder crujiente y calidad en la textura cualquier ingrediente que hayas puesto.

Pelamos los dientes de ajo negro y cortamos cada uno de ellos en tres láminas (a lo largo). Los distribuimos sobre  todos los demás ingredientes de la ensalada y conservamos en la nevera hasta el momento de servirla.

Cuando sea el momento, salar ligeramente todos los ingredientes y añadir el aliño que teníamos reservado.

Sobre todo el conjunto verteremos unas pocas gotas de la crema balsámica de Módena, que podemos haber hecho nosotros o haberla comprado, y repartimos las avellanas partidas por la mitad.

Llevar a la mesa bien fresquita y a disfrutar!.

 

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